Publicación de capítulos

Los capítulos se publicarán cada JUEVES,
a no ser que surja algún imprevisto.

Capítulo 7  

jueves, 3 de diciembre de 2009

Otro día más me desperté sin Nessie a mi lado. Ella se pasaba todas las mañanas con Carlisle, vigilando en todo momento qué tal estaba su niña. Una niña… ella estaba segura de ello, pero Carlisle me había dicho que él no podía verlo con ninguno de sus instrumentos, como ya había sucedido durante el embarazo de Bella. La verdad es que no parecía que fuese a tardar mucho en saberlo, por el tamaño que ya tenía Nessie, en un par de días sabríamos qué saldría de allí dentro. Y lo más importante, cómo saldría. Eso era lo que más miedo me daba. Había visto cómo Nessie destrozaba a Bella desde su interior, literalmente. Y ahora no quería revivir ésa situación. Edward evitaba estar en la misma habitación que su hija, y a mí me observaba de una forma que… bueno, sabía que si pudiese me descuartizaría en cuanto me despistase un momento. Él sabía que yo tenía sus mismos miedos sobre el bebé, pero aún así no me perdonaba. Era el mismo fantasma sin vida que había visto hacía años.


Josh se empezó a remover entre las sabanas, se acababa de despertar. Empezó a dar saltos sobre el colchón, era un niño inagotable.


-¡Papi, papi! ¡Quiero galletas! ¡Galletas! – gritaba sin dejar de botar encima de la cama.


En ése momento Emmet entró, como todas las mañanas, para llevar al pequeño con Esme, que le hacía el desayuno todos los días.


-Jake, tápate un poco, tío. Si en lugar de entrar yo fuese Rose, no habría quien la aguantara durante un mes y pasarías a ser el chucho pervertido.


-Eh, estoy en la habitación de Nessie, si entras es culpa tuya, no puedes esperar otra cosa en la habitación de una pareja – repliqué mientras buscaba algo de ropa.


-Buena respuesta… Por cierto, ¿ya has pensado qué vas a hacer en cuanto nazca el bebé? Apuesto lo que quieras a que Rose intentará secuestrarla.


-Pues… dile que ni lo intente, si no quiere acabar con el pelo verde fosforito…


-Sería divertido – me contestó mientras su mente se distraía con la visión de una Rosalie con pinta de chaleco reflectante.


Mientras hablábamos me vestí, e hice lo mismo con Josh, que seguía sin parar de dar vueltas por la habitación.


-La verdad es que… Bueno, espero que todo salga bien y en cuanto nazca podamos volver a nuestra casa. Aquí no se está mal, pero teniendo casa propia y dos niños… Creo que es mejor volver a La Push. Si Nessie esta de acuerdo, claro.


-Me parece bien… Por cierto, Alice está organizando una de sus fiestas para dar la bienvenida al crío, y nos ha hecho comprar regalos a todos – una extraña sonrisa apareció en su cara.


-Nos… nos vendrán bien los pañales y esas cosas… - me empezaba a temer algo raro.


-Yo no compré pañales. Es más, lo que he comprado no creo que el bebé pueda utilizarlo en varios años. Y si sale de tu raza, en unos 16 años – su sonrisa se ampliaba a medida que hablaba.


-Venga ya, dímelo de una vez, ¡lo estás deseando! – estaba impacientándome.


Pero alguien llamó a la puerta en aquel momento, y Emmet se libró de contarme su regalo. Alice entró, y tras ella llegó el olor a tortitas recién hechas, proveniente de la cocina.


-Chicos, ya tenéis el desayuno, Nessie ya está abajo, me ha dicho que os avisara.


Asentí con la cabeza mientras cogía en brazos a Josh, sino se pondría a corretear por toda la casa y no llegaría a la cocina. Al pasar por el salón vi a Edward. Estaba observando por una ventana, e hizo como si no se hubiera dado cuenta de todos los que pasábamos por allí en aquel momento. Cada día tenía más conversación con mi… suegro.


-¡Hola, huevo de pascua! – dije cuando llegué a la cocina. Nessie me miró, ya estaba acostumbrada a todos los motes que le ponía cuando la veía. Al principio se enfadaba, pero entre Emmet y no, o se hacía a la idea, o acababa viviendo sola, rodeada de gatos en una cabaña, como un viejo ermitaño.


Josh se sentó en la torre de cojines que le habían puesto sobre la silla para que alcanzara a la mesa y comenzó a devorar su desayuno. Para ser vampiros, había que reconocer que cocinaban muy bien.


-Emmet, ¿aun le estás haciendo sufrir? – preguntó Nessie mientras untaba de sirope de chocolate unas tortitas de Josh


-Pues si, pero no tiene gracia ocultárselo, no se vuelve loco intentando descubrir qué es… Jake, acaba de comer de una vez y vamos a por tu regalo – resopló.


Me comí rápidamente lo que me quedaba en el plato, y Emmet me hizo una seña para que lo siguiese. Empezó a caminar hacia el garaje de la casa. Cada vez me daba más miedo preguntar, en ésta casa de ricos estaban todos locos, y Emmet el que más. Me tapó los ojos con una mano y lo escuché abrir la puerta. Me hizo pasar, y allí me enseñó mi regalo. Debajo de un gigantesco lazo blanco con dibujos de bebés, había un enorme Porsche Cayenne negro.


-Emmet, estás completamente loco… - me había quedado con la boca abierta.


-No, la locura no es compatible con el vampirismo – rió -, pero pensé que ahora te haría falta un coche grande, y ya que tu hace años que no tienes uno propio… Simplemente considéralo un regalo de amigo.


-Pues es genial… - no hablaba, balbuceaba.


Empecé a verlo por todas partes, observando cada una de sus esquinas y remates, todavía estaba anonadado. Pero pronto hubo algo que me sacó de mi estupefacción, para pronto sumirme en otra. Edward había entrado en el garaje y estaba a mi lado.


-Jacob, la niña quiere salir ya – susurró con seriedad.


-¿Nessie está…


-No, todavía no, pero puedo escuchar a la niña, quiere salir, y va a hacer lo que sea para conseguirlo.


Había llegado el momento que los dos habíamos temido tanto.



ºo.O Nere O.oº

AddThis Social Bookmark Button


Capitulo 6  

jueves, 26 de noviembre de 2009

Las manos del abuelo Charlie acariciaban mi vientre mientras su mirada estupefacta se clavaba en mis ojos. Creo que la llamada de mi madre fue demasiado “explicita” para su pobre mente mortal… o lo que es peor, había dejado las explicaciones de mi embarazo para que yo misma se las diese.


Apenas tardo una hora en aparecer en casa desde la llamada. No se que fue exactamente lo que le impacto mas de aquella extraña situación, pero de sus labios no salía ni una sola palabra.


-Papa… ¡Que agradable sorpresa! –sonó detrás de mi la voz de mi madre, la cual se abalanzó prácticamente a sus brazos, es si, con cuidado de no romperle nada.


-Bella cariño… me puedes explicar esto – señalaba con la voz entrecortada el pequeño bulto de mi vientre.


-Papa… Nessie esta embarazada, como puedes ver claramente tu mismo… -respondió mi madre lentamente como para darle tiempo a Charlie a asimilar toda la información.


-De eso ya me he dado cuenta Bella… pero como… ¿Cómo ha podido pasar? –pregunto esperando una respuesta a su “pequeña duda”.


-Oh Charlie, ¡pensaba que ya sabias como funcionaba eso! –rió Emmet apoyado en el umbral de la puerta de la cocina.


-Hola Emmet –respondió Charlie sin darse la vuelta -…y yo pensaba que sabias como cerrar el pico –le reprocho con una sonrisa en la boca.


El olor a comida me producía unas horribles nauseas, si me hubiese dado cuenta antes me lo habría pensado dos veces lo de cocinar para los chicos. Aun así, solía cocinar para ellos, ya que Jake, para ser sinceros, no confiaba en que alimentase como debía al pequeño Josh.


No tardaron mucho los lobos en acudir al llamado de la comida. Mientras mama intentaba explicarle al abuelo lo sucedido Josh entraba transformado en la cocina correteando entre mis piernas. Era adorable ese cachorrito que atrapaba entre sus fauces el bajo de mis pantalones y tiraba de ellos para que le prestase atención.


-Josh, ¿otra vez correteando por la casa lobito? –le pregunte a la vez que acariciaba su cabecita esponjosa.


-¡Josh! ¡Por dios! ¿Donde esta la ropa que te acabo de poner? –pregunto molesto Jake detrás de Emmet. –¡no doy aguante con este cachorro!


-Jake déjale ser libre, si así se siente mas a gusto, nadie va a decirle nada en casa, tranquilo –contesto Emmet apoyándose en su hombro.


-Chicos la cena esta lista… tengo que salir.


-Nessie cielo, ¿estas bien?


-Si –conteste a duras penas y escape de la cocina en un suspiro. Ese olor iba a matarme tenia que tomar aire fresco. Sentía la necesidad de correr. Tenia que salir de allí.


La brisa se rompía a mi paso. Mis pies danzaban en cada zancada por el bosque, esquivaba cada rama, cada raíz con la que me topaba en mi camino. Era una danza continua. Mi frágil apariencia jugueteaba a una velocidad pasmosa contra los robustos abetos del lugar, un mal paso, un fallo, tan solo un tropiezo y…


Una calida mano estrecho mi brazo interrumpiendo mi particular carrera. Era Jake. Antes de girarme y apoyarme contra el tronco de un árbol, ya lo sabía. Su esencia, el calor que desprendían sus manos, su cuerpo… eran inconfundibles.


-¿Estas bien? –me susurro entre jadeos lentamente al oído.


Su cuerpo ardía contra el mío. Casi ni podía oír lo que me estaba preguntando a tan solo unos centímetros entre nosotros. Un zumbido ensordecedor me estaba sacando de mí ser. Ese colibrí alteando sus alas, tentándome con cada aleteo. Tenia que aguantar. Debía deshacerme de el, cuanto antes. No podría aguantar mucho mas. Ella lo necesitaba…


-Aléjate… Jake


-¿Nessie? Mírame –rozo y lentamente levanto mi cara hasta que mis ojos se cruzaron con los suyos. Durante un segundo el aleteo ceso.- tus ojos brillan, de nuevo.


-Por favor, Jake ya sabes lo que necesito, déjame continuar.


-Si piensas que voy a dejarte sola justo en este preciso momento es que no me conoces todavía…


-¡Jake! ¡Te haré daño! ¡Otra vez! ¡Suéltame! –le interrumpí y forcejee entre sus brazos.


Ni siquiera intente escapar, sabia que no iba a dejarme marchar tan fácilmente. Podía ser muy fuerte cuando se lo proponía y esta era una de esas veces. Baje mi mirada, y fue entonces cuando volví a ver me en ese estado. Mi reflejo en aquel charco confirmo lo que mi cuerpo me gritaba. Unos resplandecientes ojos esmeraldas me observaban en la oscuridad tapados prácticamente por una melena rojiza. Solloce. Pero sabía lo que tenia que hacer para mantenerla con vida…


-Perdoname


Susurre a su oído antes de acorralarlo contra ese mismo árbol. Levante sus brazos por encima de su cabeza y los bloqueé con una mano. El ser que llevaba dentro me ahogaba entre sus gritos.


Tan solo dos segundos fueron los que dude antes de inclinarle la cabeza a un lado. Tenía hambre y debía satisfacerlo antes de que se saliese de mi control.


Como el depredador que acecha a su presa antes de cazarlo, saboree ese instante como un simple animal, dejándome llevar por mi lado salvaje.


Lamí lentamente su cuello. Note como su vena latía debajo de mi lengua. Una oleada de puro deseo arrebato la poca cordura que me quedaba en ese preciso instante y atravesé su piel derramando el preciado líquido rojizo. Como un animal hambriento saboree cada gota que se deslizaba por mi garganta. Algunas de estas huían de mis labios resbalando por su musculoso cuerpo y esos gritos que antes me ahogaba desaparecían lentamente.


A su vez escuchaba el propio sonido que hacia su sangre al deslizarse por mi garganta y la respiración entrecortada de Jake.


Una vez me sentí saciada libere a mi presa lentamente alejándome de su cuello tan solo unos centímetros. La sangre caliente aun brotaba de la incipiente herida. Avergonzada levante la vista buscando la desaprobación en sus ojos. La repugnancia por ese vil acto animal. Ante mi sorpresa no fue eso lo que encontré.


-De la mejor calidad – sonrió.


-Jake como puedes decir…


Sus labios interrumpieron lo que iba a decir. Su corazón aun aleteaba muy fuertemente. Su cuerpo mas caliente de lo normal reaccionaba de una forma muy diferente a lo que me imagine. No pude negarme a lo que estaba a punto de suceder.


Lo que comenzó con un apasionado de beso lo siguieron innumerables caricias y gemidos desenfrenados. Recuerdo como brillaba el sudor que perlaba la superficie de la piel canela que me abrazaba. Era la luna la única que nos veía en ese momento y la única que nos podía guardar un secreto como ese.


Varias semanas pasaron después de aquel pequeño… “descuido” en el bosque. Para ser mas exactas mi tripa había aumentado como 3 tallas mas de pantalón. El abuelo Carlisle me hacia un reconocimiento cada mañana mientras Jake dormía agotado en nuestra habitación con el pequeño Josh entre sus brazos.


-Ya no falta mucho cariño –dijo mientras empezaba a guardar su instrumental y tomaba entre sus manos esa libreta suya.


-Lo se



O_o_kristy_o_O

AddThis Social Bookmark Button


Capítulo 5  

jueves, 15 de octubre de 2009

El camino a casa pasó rápidamente. Josh se entretenía jugando con Jasper, le encantaba cuando le ponía caras extrañas. Bueno, la verdad es que no sé quién se reía más con esas muecas, si Josh o Emmet, que lo veía todo desde el espejo retrovisor. Sabía que a partir de ahora, estos momentos de tranquilidad iban a ser escasos con la presencia de otro bebé. Pero… ¿cómo sería este? ¿Niño o niña? Y lo más importante, ¿vampiro o lobo? Mientras le daba vueltas a mis propias conjeturas, el viaje había terminado. Emmet ya estaba aparcando ante la casa de los Cullen. Parecía que había bastante movimiento en su interior, debían estar preparando todo para nuestra larga visita.



Josh salió corriendo en cuanto lo solté de su sillita. No era la primera vez que estaba en aquella casa, y siempre se divertía mucho cuando venía. Aunque los Cullen oliesen raro, como decía el pequeño. Pude ver cómo Edward nos observaba desde una ventana mientras el niño entraba gritando en la casa. Su tranquilidad se había terminado.



Nessie bajaba por las escaleras de la casa cuando yo entré. Tenía la mano sobre su barriga, parecía contenta con la noticia del bebé.



-¡Boby, sal del medio si no quieres servirme de alfombra! – gritó Emmet mientras me empujaba con las manos cargadas de cajas.



Cogí al niño y me fui con él al sofá, molestar a Emmet podía ser muy peligroso. En el momento en que Jasper cerró la puerta de la casa, se escuchó un gran golpe. Al instante la volvió a abrir, y pudimos ver a una enorme bola de pelo color arena sacudiéndose. Era Seth. Salió de fase, y Emmet le lanzó unos pantalones que había sacado de una de mis maletas mientras no paraba de reírse del golpe que se había llevado.



-Au, podíais quitar esas puertas blindadas – se quejó –, ni que alguien pudiese haceros algo malo…



-Es un arma divertida contra lobos despistados, déjanos divertirnos un poco – se burló Emmet.



-¡Jake! – parecía que acababa de darse cuenta de que yo también estaba allí - ¡Y mi sobrino! ¡Leah me ha dicho que os mudáis aquí!



Antes de que gritase más, decidí coger a Josh y llevarme a Seth fuera de la casa. Los Cullen tenían demasiadas cosas que hacer para tener que aguantar a un lobo histérico.



-Vamos, Seth, vámonos de caza, te lo contaré todo.



Salimos de aquella casa y nos dirigimos caminando al bosque. Josh correteaba entre nosotros mientras yo pensaba cómo explicarle todo a Seth sin preocuparlo.



-¡Hermano Seth! ¡Mira, conejitos! – gritaba el pequeño animado.



-Bueno, Josh te acaba de dar la clave…



-¿Vais a montar una granja de conejos? – me interrumpió Seth.



En serio, a veces creo que éste chaval vive en su propio mundo. Pero ésta vez debía ser por el tortazo que se acababa de dar.



-No, Seth – resoplé -. Josh va a tener un hermanito, Nessie está embarazada. Y como no sabemos qué va a pasar, pues nos mudamos aquí temporalmente por si ocurre alguna complicación. Nada mejor que tener un médico en la familia.



-Oh… ¡Qué bien, un miembro más en la manada!



-Aún no sabemos ni su sexo ni su… “raza”, así que no te adelantes haciendo planes. Además, Josh se supone que también es de la manada, pero todavía nos queda bastante tiempo para saber si realmente puede entrar en fase, ahora que los Cullen ya no son considerados enemigos…



-¡Oh, vamos, no me quites la ilusión de competir con el hijo del jefe! – salió corriendo, y de un salto volvió a entrar en fase.



Josh empezó a aplaudir, le gustaba mucho estar rodeado de lobos, aunque normalmente no veía cómo nos transformábamos.



-¡Yo también! ¡Yo también!



Apretaba sus pequeños puños y mantenía los ojos fuertemente cerrados, como si estuviera concentrándose.



-Joshie, eres muy pequeño todavía, tú no puedes…



Vi cómo Josh daba un pequeño salto. Vi cómo su cuerpo se transformó. Vi cómo en el lugar de un niño, ahora había un pequeño lobezno blanquecino.



La sorpresa de ver la primera vez que mi hijo entraba en fase me dejó pasmado. Y por lo que ví, a Seth también, que incluso volvió a su versión humana debido a la sorpresa. Mientras tanto, el pequeño lobito Josh jugueteaba con su cola, dando vueltas sobre la hierba. De pronto se dio cuenta de que lo estábamos observando con la boca desencajada y, como si lo hubiese hecho cientos de veces, volvió a su estado normal.



-Josh… ¿desde cuándo eres capaz de hacer eso? – dije mientras el niño corría a abrazarse a mi pierna, con miedo de que le regañase.



-Papi, no lo hago mas – me contestó mientras empezaba a sollozar.



-No, no, tranquilo, no has hecho nada malo – le dije mientras lo cogía en brazos -. Sólo nos ha sorprendido que lo sepas hacer ya…



-Si, Josh, tu papá y yo también sabemos ser lobos, eso es algo bueno… Oye, Jake, ¿por qué no le enseñamos algunas cosas?



-Si, podemos ver qué tal se le da ser lobo… Pero antes dejadme quitarme la ropa, ya llega con que la rompáis vosotros dos.



Dejé al niño en el suelo, y al momento volvió a entrar en fase, incluso más rápido que Seth. Era increíble la facilidad con la que lo hacía. Cogí la ropa y la até a mi pierna, como en los viejos tiempos. Entré en fase, los otros dos ya habían empezado a corretear por allí. Ahora que los tres éramos lobos, podíamos comunicarnos perfectamente.



-…si, él es el que manda, hazle caso a papá – Seth estaba hablando con Josh.



-Seth, no empieces a meterle en la cabeza las normas de la manada, vamos a hacer que se divierta un rato – le gruñí.



-¡Si! ¡Quiero correr!



Josh salió corriendo y nosotros lo seguimos. No quería enseñarle a cazar tan pronto, sería demasiado cruel para un niño tan pequeño, así que nos dedicamos a correr, a Josh le gustaba perseguir ardillas y mariposas.



Cuando nos dimos cuenta, el sol ya estaba bastante bajo, ya era hora de volver a casa. Salimos de fase, saqué la ropa que tenía atada y le puse mi camiseta a Josh, para que no tuviese frío. Y Seth… Bueno, no iba a hacerle ir desnudo todo el camino, así que le di mis pantalones y yo me quedé en calzoncillos. Con ésta estampa volvimos a la casa de los Cullen, Seth pretendía quedarse a cenar con nosotros. Por suerte al entrar no nos encontramos con Emmet, que nos recordaría esto durante meses, así que subimos hasta la que iba a ser mi habitación y la de Nessie durante un tiempo para cambiarnos. El aroma de la comida recién hecha llegaba hasta allí arriba, bajamos hasta la cocina y allí nos encontramos con una visita inesperada.



ºo.O Nere O.oº

AddThis Social Bookmark Button


Capitulo 4  

sábado, 10 de octubre de 2009

Todo aquello me sobrepasaba. Podía escuchar de fondo las felicitaciones y la euforia que desprendían en cada una de ellas. Mis manos se deslizaron suavemente sobre mi vestido negro ignorando todo el bullicio de mi alrededor, hasta que se posaron en mi tripa. “Voy a ser… madre” Aun no había asimilado la información y estoy convencida de que Alice ya estaba planeando en hacer una fiesta de bebes.

Tampoco tuve mucho tiempo para pensar antes de que mi padre diese a entender su opinión respecto a mi embarazo. Como lo suponía… lo odiaba. Sus ojos dejaban ver a la perfección el odio y la decepción. Pero a pesar de que su opinión me importaba mucho, por que naturalmente, el es mi padre y lo quiero… no voy a estar dispuesta a que interrumpa mi felicidad con estupidos miedos.

Como me imaginaba la rabia que apenas pudo contener durante unos segundos contra Jake estalló delante de mis ojos. Como siempre los dos comenzaron a discutir. Odiaba como se comportaba mi padre a veces, parecía que el crío de la familia era el y no yo. ¡Era frustrante!

-¡Ni lo intentes, sanguijuela! –grito Jake.

Mi padre le gruñó y se abalanzó sobre el, pero fue en ese preciso momento en el que decidí interrumpir esa pelea innecesaria. Concentre una parte de mi poder en el cuerpo de mi padre. Sabia que si lo hacia con sumo cuidado podría usar alguno de mis poderes… aunque aun no los manejase como desearía. De todas formas no iba a permitir que le tocase ni un pelo a Jake. Tenia que arriesgarme.

Mi mente se quedo en blanco durante unos segundos, sentí como el calor acudía a mis ojos y como aumentaba la presión de mi mandíbula sobre mis propios dientes… ¡Vamos Nessie!... la energía se proyecto mientras un sabor salado corría por mi garganta y lancé a mi padre contra el techo de la habitación manteniéndolo allí pegado.

-Papá, tranquilízate. Jake, ven aquí – pronuncie entre dientes, era muy dicifil mantener activo uno de mis dones mientras sentía una sed insaciable mitigada por mi propia sangre. Espere a que Jake se encontrase justo detrás de mí.

-Papá, ¿vas a comportarte?

Pude sentir su humillación en ese momento. Que su hija tuviese que parar uno de sus ataques de locura paternos no le había gustado nada. Asintió con la cabeza. Deje escapar toda aquella energía que contenía en mis ojos. Me sentí liberada. El contacto de su cuerpo contra el suelo sonó como un choque de trenes. Alguien se rió por detrás. Y mi padre con la mirada cautelosa comenzó a caminar hacia donde me encontraba.

De su boca comenzaron a salir palabras llenas de excusas refutadas en el pasado. No quería oírlo. ¡Yo no era como mi madre! ¡Yo era una vampira! ¡Podía aguantar los cambios en mi cuerpo! ¡Como día echarme en cara que mi madre había muerto por mí! Sus palabras me rompían en mil pedazos por dentro. ¡Ni siquiera sabia si quería tener este bebe! ¡No me había dejado pronunciarme! Desolada… así fue como me dejaron sus palabras.

-¡Edward, cállate ya!...

Para mi sorpresa mi madre había salido en mi defensa. Nunca la vi tan enfadada con mi padre. No recuerdo con claridad sus palabras, pero si puedo recordar a la perfección lo que sentí con cada una de ellas. Me apoyaba.

-No contéis conmigo… - susurró mientras se daba la vuelta y se dirigía a la puerta. Salió dando un portazo.

Un tierno abrazo me reconforto durante unos minutos pero no pude evitar que mi mente se desconectase durante un largo tiempo de mi cuerpo. Allí me quede, de pie, frente a todos mientras veía con total claridad como sus bocas se movían y me miraban con compasión ante lo sucedido. Pero no fui capaz de contestar. Las palabras de el abuelo Carlisle me hicieron mirar a Jake con compasión, quería decirle que necesitaba quedarme en casa… pero mi cuerpo no atendía a mi cabeza y de mi boca no salio ni un solo sonido. Doy gracias por que Jake me conozca tan bien como para poder saber lo que quiero con tan solo una mirada.

Ese cuerpo que me daba calor desapareció de mi lado. Y allí, como si me hubiesen plantado. Mi madre fue la única que pareció darse cuenta de lo que estaba sucediendo. Y con mucho cuidado me apretó la mano mientras tiraba de mi cuerpo encaminándome a su habitación.

-Cariño no tengas en cuenta en comportamiento de tu padre… para el fue muy duro ver me en aquellas condiciones y lo que menos desea en este mundo es ver a su hija así. ¿Me entiendes? Solo dale un poco de tiempo para que acepte tu decisión –decía comprensivamente, intentando excusar el comportamiento de mi padre.

Finalmente mi mente dejo de divagar, ya encontré las respuestas a todas las preguntas que me estaban atormentando desde el preciso momento en que conocí mi nuevo estado.

-Mama… pienso tener este niño. Siempre soñé con poder darle a Jake un hijo propio… de los dos… y si para ello mi cuerpo debe sufrir, lo hará con orgullo y resignación, por que esa es mi decisión. Si papa no puede comprenderme… solo puedo renunciar a su apoyo y dejarlo atrás.

-Nessie, tu padre solo necesita tiempo –contesto sorprendida por la seriedad de mis palabras.

-Mama, yo os quiero se bien por todo lo que pasasteis conmigo… pero no voy a renunciar a este milagro por sus miedos –le conteste con una sonrisa en la cara. Pase lentamente las manos sobre mi tripa y la mire- Pase lo que pase de ahora en adelante, espero tener tu apoyo en esto.

Con dulzura poso su mano en mi vientre y me beso la frente.

-Yo cuidare de ti cariño…

Pasaron varias horas hasta que Jake y los otros regresaron de la Push. La verdad que no estaba muy convencida de que Leah permitiese que Josh viviese con nosotros hasta que naciese el niño. En su ausencia yo me dedique a recolocar lo que seria nuestra habitación y montando con ayuda de Rose la que un día fue mi cunita de madera. Estaba nueva la verdad, bueno creo que solo la use un par de semanas… quería tenerlo todo listo para cuando naciese… el bebe. ¿Cómo seria? ¿Una niña? ¿O quizás un niño? ¿Mitad vampiro? ¿Mitad licántropo? Compadezco a la pobre Alice que nos acompañaba mientras montábamos la cuna. La acose a preguntas. Y ella sin respuesta a ninguna de ellas se limitaba a sonreírme y contestar lo más dulcemente posible. Aunque su rostro dejaba ver el malestar que le producía no saber nada sobre mi futuro. Fue entretenido pasar un rato con las chicas. Rose como no, se encontraba eufórica. Estaba convencida de que seria una niña. Me repetía una y otra vez los complementos de moda de esta temporada y el color de cada prenda ideal. Creo que las peleas entre Jake y Rose iba a ir a peor en cuanto naciese el bebe, reí para mis adentros.

-Nessie, podemos hablar un momento… -dijo en abuelo interrumpiendo nuestra pequeña reunión.

-Claro –le sonreí y me levante dejándole todo el trabajo a Rose, la que se quejaba asqueada al romperse una uña.

Acabamos en su despacho. La verdad que se le veía notablemente alarmado pero a la vez entusiasmado con la noticia.

-Cariño a partir de ahora las cosas en esta casa se volverán muy tensas, se que Edward no aprueba tu embarazo y yo… no voy a mentir al decir que no este preocupado. No sabemos como podrá afectarte. En el caso de Bella, ella era humana y sufrió innumerables dolores, incluso la transformación en vampiro para poder sobrevivir. Edward nunca se perdonara por haberla trasformado, incluso teniendo un motivo tan poderoso. Todo esto te lo estoy diciendo por un motivo muy sencillo… no quiero asustarte, pero no sabemos exactamente que se esta desarrollando en tu vientre desearía que cualquier cambio, malestar o dolor que notes me lo hagas saber de inmediato.

-Abuelo… -le interrumpí- estoy convencida de que este embarazo no será como el de mi madre –sonreí duramente y me gire para salir de su despacho- …y en caso de que algo me pasase solo quiero que, como mi medico… protejas la vida de mi bebe por encima de la mía.

Las palabras de mi abuelo cesaron y el gesto de su cara cambio radicalmente. ¿Tenia miedo?

-Nessie yo no se si podría hacer lo que me estas pidiendo… ¿A caso quieres que renuncie a ti a cambio de tu hijo? –contesto atónito.

-Si ese llega a ser el caso, esto convenida de que sabrás cuales son tus obligaciones por encima de cualquier cosa, sobretodo por encima de mi padre –le replique fríamente y salí de la habitación.

Los gritos de Josh nada mas cruzar el umbral de la puerta me dieron una agradable sorpresa. Pase las manos sobre mi vientre mientras caminaba por el pasillo y con el brillo en mis ojos aun presente pronuncie lo que seria la sentencia de muerte de aquel que intentase arrebatarme a mi hijo.

-Te protegeré… mi pequeña…nunca mas… volverás a estar sola.


O_o_kristy_o_O

AddThis Social Bookmark Button


 

Design by Blogger Buster | Distributed by Blogging Tips